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martes, 22 de marzo de 2011

Calidad y cantidad.


Raquel Castán | Madrid 22/ o3/2o11

Calidad y cantidad hídrica hermanas siamesas que deben ir indiscutiblemente de la mano. Sin embargo, resulta complicado que estas lo sean ya sea por períodos recurrentes de sequia o vertido de crudo que hacen desvirtuar el concepto.
Aún así, el Día Mundial del Agua ha amanecido, ante un panorama internacional un tanto truculento, con una nueva propuesta: Agua para las ciudades: respondiendo al desafío urbano. Centrándose en el impacto, a nivel mundial, del rápido crecimiento de la población urbana y su industrialización, y en la incertidumbre causada actualmente por el siempre controvertido cambio climático, los conflictos y desastres naturales sobre los sistemas urbanos de abastecimiento de agua. Para ello, la UNESCO -en su planteamiento- trata de alentar a los gobiernos, organizaciones, comunidades y personas a participar activamente y así responder al desafío de la gestión del agua urbana.
Resulta de especial importancia este planteamiento, pues la demanda de agua está aumentando por el crecimiento de la población, el éxodo hacia las ciudades y la industrialización. Este éxodo rural ha creado también condiciones sanitarias extremadamente precarias en los núcleos urbanos, donde se producen asentamientos en ocasiones sin previa planificación. A esto se le suma que la población urbana está aumentando más rápido que la capacidad de adaptación de su infraestructura; y esta falta de infraestructuras impide un acceso adecuado al agua y saneamiento, debido en gran medida a una mala gestión, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Un plus a todo esto es la generación de desperdicios y contaminación entorno a estos medios, y su consecuente degradación que agrava la problemática. Recordemos que la falta de agua puede originar tensiones entre las comunidades o entre países pudiendo ser la causa de conflictos importantes.

Por último unas cifras. 1.100 millones de personas en el mundo carecen de acceso a un agua segura y 2.400 millones de personas no tienen acceso a instalaciones sanitarias básicas y  alrededor de cuatro millones de personas, en su mayoría niños, mueren por enfermedades de origen hídrico, cada año - según la OMS. NO ME GUSTA.





[Fuente:UNESCO.org]



lunes, 28 de febrero de 2011

The Oscar goes to…

       Raquel Castán | Madrid 28/ o2/2o11


Anoche se pudo oír la mítica frase “And the Oscar goes to...” en la 83ª ceremonia de los Premios Oscar en Los Ángeles en repetidas ocasiones. Una alfombra roja pocas horas antes de la Gala anunciaba la llegada de futuros ganadores y derrotados; y un aire viciado perfuma todos aquellos vestidos y trajes de las más altas firmas, cosidas con el más gustoso glamour, aunque en otras ocasiones nefastamente desafortunados. Nunca me gustó la frivolidad que desprende aquel mundo que me ha hecho soñar en tantas ocasiones, y que lo sigue haciendo- de hecho, hace unos días puede disfrutar de la frágil perfección del último trabajo de Darren Aronofsky.
Toda aquella ostentosidad y parafernalia entorno a dichos premios me ha hecho recordar el ennegrecido hollín del que están hechos los sueños de la meca del cine. No soy crítica de cine, no me atrevería. Sin embargo, debo pronunciarme en otro aspecto que oscurece esas historias filmadas en la gran Hollywood.
La multimillonaria industria del cine y televisión Hollywoodiense supone una de las mayores consumidoras de energía en California. Monumentales decorados de usar y tirar, efectos especiales con explosivos, espectaculares persecuciones, grandes cantidades de madera para la construcción de sets, industriales generadores eléctricos para rodar exteriores, y la enorme cantidad de desperdicios de otra índole que producen hacen que la producción de Films sea la segunda industria más contaminante; después de la industria petrolera, según estudios llevados a cabo por Instituto del Ambiente de la Universidad de California en 2006. El cual publicó que Hollywood contribuye en 140.000 toneladas métricas de partículas de ozono y diesel- entre otros, claro.
Esta “industria”, sin a efectos prácticos serlo, ha asumido públicamente en repetidas ocasiones su compromiso pro-ecologista, creando incluso una guía anunciada por la Asociación Cinematográfica estadounidense o creando iniciativas como Hollywood Goes Green, desarrollada por varias asociaciones ecologistas en conjunción con algunas productoras; todos estos movimientos buscan reforzar el compromiso de los estudios en trabajar de manera responsable hacia el medio ambiente. Para ello se toman medidas como el reciclado del 65% de toda la basura y desechos que generan- insuficiente he de decir-, sustitución de los combustibles por biodiesel, el uso de bombillas de bajo consumo, el fomento del mensaje electrónico frente al impreso o incluso al papel reciclado, sustituir el uso de aviones privados de esas grandes estrellas por vuelos en líneas aéreas convencionales, entre otras.
Además en los últimos años el “Cine de cambio” está abriendo los ojos de espectadores en salas de cine y hogares; induciendo a estos a un cambio de actitud sobre diferentes temas de gran relevancia a nivel mundial, como son los recursos naturales, la justicia social, la pobreza, el medio ambiente…
Sin embargo, este empeño de regular la contaminación Hollywoodiense queda bastante coja, dado que esta industria depende o trabaja codo con codo con cientos de empresas subsidiarias con prácticas inconsistentes, bajo patrones diferentes y contratos de muy corta duración.
Mi actitud “Made in green” me hace no perder la esperaza de que algún día todas esas vivencias experimentadas a través de la gran pantalla reflejen ese “Cine de cambio”, no sólo a través de esta, sino que realmente llegue a traspasarla.



   [Fuentes : www-scf.usc.edu, Publico.com]



jueves, 10 de febrero de 2011

La boina no le sienta nada bien, querida.

Raquel Castán | Madrid 1o/ o2/2o11


A los ciudadanos de las principales ciudades españolas - y mediterráneas; se les ha antojado vestir a estas con un complemento nada favorecedor, una boina. Esta boina gaseosa repleta de impurezas de combustibles, se produce por  la inadecuada relación entre el combustible y el aire, o temperaturas de combustión demasiado altas o demasiado bajas, causando así la formación de productos secundarios, tales como monóxido de carbono, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, cenizas finas e hidrocarburos no quemados, todos ellos contaminantes del aire.
Esta boina confeccionada por I&V - Industria&Flujo vehicular- en grandiosas ciudades, refleja el elevado consumo de energía. Ello, acompañado de un tozudo anticiclón instalado en la Península y parte de Europa hace que la dispersión de la polución no se produzca. El carácter vago del anticiclón impide que el aire situado en las capas bajas vaya hacia arriba y no ventile esta viciada habitación; actuando así de tapadera disfrazada de boina.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) esté anticiclón, que trae esta maravillosa estabilidad y solecito en las terrazas, remitirá el sábado; y será cuando el viento y la lluvia alivien estos malos humos de las grandes ciudades españolas.

Este estilismo recurrente de ciudades como Madrid y Barcelona, ha vuelto a abrir la brecha de la polémica y la alerta medioambiental en torno a las medidas a adoptar. Rosa Agilar planeta retomar las medidas que quedaron en el tintero – como tantas otras – del escritorio de la crisis. Se plantea una reforma legal, con la que los municipios puedan gravar los vehículos más contaminantes y así el Gobierno relegue esta tortuosa competencia. Aguilar propondrá hoy la creación de dos grupos de trabajo a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Un grupo para concienciación ciudadana y el segundo para aplicar el ya conocido “quien contamina paga”. Este segundo resulta, sin duda, todo un reto en torno al cual la polémica, y la presión política y económica ejercen un tira y afloja. Unos defensores de las medidas fiscales, otros tratan de encontrar un punto intermedio; y entre tanto aire viciado las redecillas de los partidos políticos afloran como ya es costumbre. Obviamente la tendencia debe ser el incentivo de los vehículos que menos consumo energético supongan y sean menos contaminantes; pero también se debe establecer un criterio coherente y fundamentado que permita la transición a una sostenibilidad donde las administraciones implanten planes de medidas que vayan de la mano, y por supuesto no se convierta en un mercado más donde especular.
Sin duda, las administraciones deben ponerse las pilas en esta materia, mucho está en juego: salud humana y medio ambiente. Los expertos de la Sociedad de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) ya venían avisando del riesgo grave que conlleva para la salud humana los niveles de exposición a los que nos vemos expuestos, día-si-día-también. Según publicaciones de la Agencia Europea del Medio Ambiente, el tráfico es la mayor fuente de contaminación en Europa, y le siguen las centrales térmicas y las plantas industriales. Para más, esta contaminación atmosférica provoca actualmente unas 370.000 muertes prematuras en la UE, 16.000 en nuestro país.

Dicho lo cual, debemos quitarle Señora mía esa boina que tan nefastamente mal le sienta. Se ve más bonita al natural. Muchas ciudades Europeas ya empezaron aplicar medidas “estéticas” en las mismas. Vayamos a la moda y sigamos las tendencias.






[Fuente: Troposfera.org]


martes, 8 de febrero de 2011

De las redes sociales a las afecciones arbóreas


Raquel Castán | Madrid 8/ o2/2o11

Es un hecho, las redes sociales vía Internet se han convertido en un tipo interacción social, definida por el intercambio dinámico entre personas, grupos o instituciones. “Un sistema abierto y en construcción permanente que involucra a conjuntos que se identifican en las mismas necesidades y problemáticas, y que se organizan para potenciar sus recursos” como se definió en las Jornadas de 2001 sobre Gestión en Organizaciones del Tercer Sector en la Universidad Di Tella de Buenos Aires en Argentina.
Esta es una red grupal en un sistema abierto, donde compartir nuestros intereses, preocupaciones o necesidades, etc. Un “pero” se manifiesta en el retraimiento de las relaciones reales o en la excesiva vida social-virtual sin afectos comprometidos, y en consecuencias de otra índole; de las que pocos son conscientes.
Esta necesidad creada, puede llegar a rozar la cuasi-obsesión de algunas personas y de manera indirecta abrir una brecha en lo medioambientalmente respetuoso. Vivimos en una sociedad inconsciente, en un alto porcentaje, de que las acciones diarias pueden repercutir en el salvaguardo de los refajos de la madre tierra. Obviamente, la relación que intento mostrar resulta de lo más rebuscada y no aporta una visión sólida de sostenibilidad. Sin embargo, pretendo ejemplificar de algún modo como rutinas diarias junto a las nuevas necesidades que crea esta sociedad tienen un impacto ambiental en nuestro entorno.

 Quizá pocos sean los que han reparado conscientemente en el hecho de que esta nueva manera de sociabilización en la red puede transformarse en la necesidad imperiosa de mantenerse en contacto,  informado y actualizado en cualquier lugar y momento de cada uno de los movimientos de sus 438 “amigos”; y gracias a la portabilidad que proporcionan los avances tecnológicos esto es posible. Con un sistema informático móvil y ondas WiFi la adicción a sociabilizarse de esta manera está contenida.
En este contexto, científicos holandeses han llevado a cabo estudios, publicados en Noviembre de 2010, sobre la repercusión que podrían tener la radiación producida por las redes WiFi en los árboles. Tras encontrar una serie de anomalías en algunos árboles de la ciudad de Alphen aan den Rijn, no atribuibles a ningún tipo de afección vírica o bacteriana; la universidad de Wageningen llevó a cabo un estudio. En este, se expusieron una serie de Fraxinus más conocidos como fresnos, a radiación durante un periodo de tres meses, tras el cual se obtuvo que árboles en zonas cercanas a ondas Wi-Fi presentaban un “brillo de plomo” en sus hojas, además de una epidermis inferior y superior muerta debido a ello. En los Países Bajos se encontró que un 70 por ciento de los árboles ubicados en zonas urbanas presentaron estos mismos síntomas a diferencia del 10 por ciento de hace cinco años.
Este repunte de contaminación “internaútica” ha producido una presión para llevar a cabo estudios adicionales, como informó Health Protection Agency, que corroboren esta relación anormalidades arbóreas versus radiaciones inalámbricas.

Mientras tanto, una ciudadana en contra de la presión castigadora que se ejerce sobre el medio ambiente espera anisadamente, conectada a facebook,  más respuestas al respecto.
  

 [Fuente: Dailymail, UK]