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jueves, 26 de junio de 2014


Silencio extraño el que me invade, 
te extraño y el silencio lo invade.

Invade lo inhabitable y  los recuerdos, 
pero, tenaz, el presente lo espanta sin fortuna.

Tan sólo las manecillas de un reloj inoportuno y negro, 
desquebrajan débilmente el eterno silencio.


Vacío, en la habitación y en mi cabeza,
la locura un día salió corriendo tras la cordura.

Silencio en mi palpitar, late en silencio
para no despertar los sentimientos dormidos

Letargosos mis oídos de voces amadas, 
mi voz vacía en palabras.

Tú en silencio, yo en silencio,
y la casa vacía, aún respira sus últimos días. 


lunes, 28 de mayo de 2012





Yo abocaba
al desastre
de despedidas
apresuradas,
ansiosas por saltar
,de mano en mano,
y echar a volar.

Mientras,
mis alas
,nuevamente,
son cercenadas
por el cortante viento
y mis recuerdos,
desterrados
al confín de un sumidero
de sentimentales
desbocados aparejos. 

[...]



['Despedidas puntuales, a tiempo' Raquel. al papel y a la cámara]

jueves, 26 de abril de 2012

Tan sólo




Arrastrado por el viento
y comenzar a respirar
entre sus hojas en el cielo.
Irrepetible movimiento.

Tan sólo no pensar.
Inhalar el azul del cielo,
silbar mi reposado despreocupar
en su eterno balanceo.

Adelante, sólo volar
y no parar,
dejarme llevar
en el mutis
de esta soledad.

Arrancarme el tintineo
de los recuerdos,
y no volver a repasar
cada desacierto.

Y no pensar,
tan sólo quiero.




[Raquel. al papel y a la cámara]

domingo, 15 de abril de 2012

La más fea


Una cagada, un laberinto incierto,
una coartada, un zorrón, un camello,
una almohada para soñar despierto,
porque esta madrugada cruzo el infierno.
Tiro en el retrete,
tiro en la barra,
tiro y por qué no otro tiro.
Tiro a disparar y no atino.
Pero sé, maldita sea,
que ha llegado la hora de bailar con la más fea.


jueves, 29 de marzo de 2012



Cinco son con los que cuenta,
de meñique a pulgar
y cinco más.
A mi mano,
que tanto da
y tan poco se le otorga.
A mi mano,
que escribe, boceta, reflexiona,
se inquieta y me contenta.
A mi diestra,
que sin ser siniestra
firma los cheques de mi pobreza,
lanza los besos del hasta luego.
A mi mano caprichosa,
que se traba con quien gusta…
estremece placentera.
A mi mano firme y dispuesta,
que agarra, agita, menea
y  altera el asta de mi bandera.
A mi mano aventurera,
sumergida en los confines

de una gruta cavernosa
con revoltosas mariposas.

A mi mano vacía,
de carne...
de aire.
A mi mano y a la tuya,
amantes…
amigas.


[Las pequeñeces de la vida son abismales. Y sí, trata lo que trata...]

viernes, 14 de octubre de 2011

Camarada

Del espanto espantoso
de mi  asombro
el pánico se hizo presa
de mi hazaña taciturna.
Una daga, ¡camarada!
Una daga ensangrentada,
envenenada…
con el jugo aciago de mi rabia.
¡Pardiez!
Qué infortunio el de aqueste
que solloza compasión
por plegarias de su alma.
A la espera de condena,
aguardaré en la lejanía
de vuestra mortecina maestría.
Pues ya que usted yace,
no quisiera incomodar 
a los que lloren hoy su muerte.
Con las mismas, y sin daga,
me despido, camarada.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Mitades partidas por la mitad

Desde tu barba mi enredada lengua
salpicaba tu cuello a mordiscos.
Aventuraba mis manos al confín
de tu ombligo aledaño.
Piernas con cojines a los lados,
y empeines pronunciados…
contorneaban agitados Sábados y
sudorosos Domingos venideros.
De mi regazo tu torso,
de mi frente tu vientre,
de mi pubis tu pelvis,
de mis caderas un cambio de acera.
Ciegos que ya no miran hacia atrás,
despedidas que no maquillan un hasta luego,
lágrimas que no lloran más,
corazones podridos de latir,
ruidosos que dejaron de sentir.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El poeta

¡No le toques ya más, que así es la rosa!- exclamo madre al ver a Juanín intentando zarandear el rosal para desprender así sus espinas. Eran tan bellas… embaucadoras, que no concebía para sí lo dolorosas y sanguinarias que resultaban entre sus manos.
La belleza de la simplicidad de la vida poetizó todo aquello que le rodeó. Bebía y fumaba a partes iguales. Alimentaba su mente y sentidos sin víveres. Respiraba los versos que desprendía. Los versos llegaron a pintar su hogar de acuarela, a nublar los soleados veranos, a refrescar el rocío de los campos, a tejer algodón en asnos… Sus versos y mi azada izaron rumbos diferentes. Mis cartas y sus poemas nos regalaban una hermandad distraída y alejada.

Una noche madre alerto que los suyos, sus versos, empezaban a torcer su hermosura. Tras una temporada alejado, deshice el camino andado en los últimos años. Llegué por fin a casa del poeta, pero allí ya no quedaba verso alguno para darme la bienvenida.



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¡No le toques ya más,

que así es la rosa!-

La simplicidad de este, el poema más breve de Juan Ramón Jiménez, engrandece al leerse con cautela.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Adivinanzas poetas.




Alto, alto, si me alejo
ancho, ancho, si me acerco,
paso a paso, yo te tengo,
con mis manos te manejo.
Despiertas tras mis siestas
y te nublas con la Luna.
Si me escondo,
te acurrucas en un todo;
si contoneo brioso,
tú secundas afanoso.
Y si sonrío…
tú lo haces sombrío,
Y si enmudezco…
tú amortiguas el eco,
y si converso…
tú rompes en silencio,
y si te estrecho…
tú te esfumas en mi lecho.


[Gracias Gloria, por mi infancia. Empecé hace ya un tiempo a escribir para niños.. demasiado tiempo rodeada de tantos]